Dame la mano, a la de tres, vamos a salir corriendo.
Quizás, aún no estés preparado. Nadie lo está.
Uno.
Tápate los oídos, hace demasiado ruido ahí fuera. Es importante no dejar de correr. Si me sueltas la mano, te habrás perdido. No te darán segundas oportunidades. Nadie volverá a buscarte.
Dos.
No importa todo lo que has aprendido. Saca todo de tu mochila. Quítate toda la ropa, los prejuicios, las mentiras... Allá dónde vamos no lo necesitas. Lleva contigo solo el corazón, pero apriétalo fuerte contra el pecho. Porque va latir demasiado fuerte. Es muy importante no perderlo.
Yo correré de espaldas para no perderte de vista.
Tres.
No me sueltes la mano. No mires a los lados.
¡Corre!
Sigue mirándome.
Déjame que vea el color de tus ojos.
No olvides el color de los míos.
Verde oliva.
No escuches las sirenas, las noticias, los gritos, lo vivido.
Aunque las casas ardan, aunque los edificios caigan. Aparte la vista de los que no se quieren, van a intentar robarte el corazón.
¡Corre!
No te dejes engañar por los que te ofrecen grandes oportunidades, van a intentar robarte la razón.
¡Corre!
Y, sobre todo, ten cuidado con tropezar con las falsas promesas. Están por todas partes. Si pisas una, no podré salvarte.
Del abismo no sé nada...
De verdad, NADA.
Si intentan arrancarte las ideas: corre.
Si intentan bórrate la empatía: corre.
Si intentan convencerte con mentiras: vete despacio.
Van a intentar robarte todo lo que tengas, por eso es muy importante que solo lleves contigo el corazón ¿recuerdas?
¿Aún lo tienes en tus manos?
¡Corre!
Del amor, ellos no saben nada.
Sigue mirándome.
Déjame que vea el color de tus ojos.
Ámbar.
¡Corre!